Se encontraba un vagabundo delirando por el cambio de tiempo de la juventud a la vejez, observando su vida tirado en la calle de las presencias ocultas, acompañado de dos personajes excéntricos como él, que al ver el estado en el que se encontraba decidieron presentarse como gitana y arlequín y así enseñarle a él que la forma como lo ven los demás como un gato-hombre no es necesariamente la verdad, ya que sí esto fuera cierto él se encontraría viajando tranquilamente por el paraíso de los gatos.

Al encontrarse en esta extraña situación pero a la vez tan fascinante, aquel vagabundo decide ponerse a volar en su propia imaginación, para así no darse cuenta de todo lo que le dicen los dos extraños, que le causaban una especie de miedo y dolor; no podía explicarlo claramente, ya que todo esto no era más que la corrupción de un sueño provocado por una ciencia inútil, y así poder comprobar el mimetismo que circunda a las almas de los montes que al encontrarse solitarias provocan tal caos real, que es necesaria la ayuda para que aquello no llegue al valle de la luna, donde todo es completamente racional y nada de lo que pasa allí fuera real, como en los montes que lo rodean.

Cuando pudieron conciliar el sueño, después de tanto tiempo de insomnio, aquella persona parecía como un bebé durmiendo su siesta, tan tranquilo como si nada de todo lo que le rodea, absolutamente nada, le importara o le molestara, ya que al estar en completo reposo el cuerpo y la mente, él tenia la sensación de encontrarse en una nave astral, que lo llevara por todos lados sin importar un rumbo específico y así poder llegar a conocer toda su mente, que para él era tan compleja como la vida misma, aunque durante el viaje no supiera donde se encontrara, estaría completamente satisfecho por la divagación que pareciera todo lo que pudiera decir.

Aquel viaje era como la exploración de las fuentes del río Orinoco, en las que se encuentra cualquier alucinación debido a lo escurridizo del ser al que quieren explorar, como si él fuera una selva virgen y completamente desconocida para así poder satisfacer todo su ímpetu emocional y no asemejar como todos los demás títeres vegetales, que nunca han podido emprender el viaje sin conocer qué es la soledad del ser, y así poder tener una forma de ver la vida con una mayor amplitud y no perderse en un mar de gente, sino sobresalir entre ellos por su sabiduría y no por su apariencia, como lo hiciera aquel vagabundo acompañado por el hombre de batalla, quién ha estado con él desde tiempo atrás, quienes observan la creación de las aves, como si esto fuera algo espectacular y enseñándole a los niños que estaban cerca de aquel vagabundo, lo emocionante que era aprender de todo lo que les rodea, consumiendo toda la mente en algo productivo y fascinante, que al morir se sintieran bien por saber que la persona fallecida les dejó un poco de su conocimiento, para hacer que perdure y más adelante esto pudiera ser real.

Cada vez que conciliaba un fragmento de sueño, podía escapar de lo mundano de la vida.

Durante uno de estos sueños aquel vagabundo recibió una visita inesperada que le empezó a mostrar todo lo que llegó a ser en la vida por lo que él creyó ya era su hora para tomar el sueño eterno anhelado, siendo de esta manera, en uno de los viajes a través de su imaginación, pareciera la de un pequeño niño que solo quiere pensar en cosas inocentes sin llegar a caer en lo vano, pero su sorpresa fue que la visita no era para eso, sino para enseñarle a la naturaleza muerta resucitando, como si esto fuera una forma de decirle que la vida no es el final.

Al despertar del sueño el vagabundo empieza a caminar por toda la ciudad hasta toparse con una mujer saliendo del psicoanalista, ella se ve un poco preocupada, él al verla cree que es una persona conocida y al observarla empieza a preocuparse por ella, aunque no conoce la razón, pro tiene una vaga idea de que en algún momento estuvieron relacionados, al darse cuenta quién era aquella mujer él decidió regresar a su sueño del que jamás volvió a despertar.

En un barco lleno de tristeza, donde la blanca dama rondó su cubierta y atisbó a través de sus pasillos en busca del ser amado que nunca podrá tener, pues aquel no despertara del sueño dado por su melancolía, al saber que nunca podrá tener felicidad.

Estando muerto deambulando por el mundo sin luz, hacia la entrada del lugar sin retorno, esperanzado de encontrar algo que le haga hacer voltear hacia el fondo, evitando llegar al lugar sin retorno, después de perderse dentro su tristeza impidiendo volver al mundo iluminado por sentimientos inútiles, que sólo estorban.

La blanca dama viaja al mundo sin luz buscándolo, pero no reconoce a su ser amado, ya que en este lugar, todos pierden el rostro, para que así nadie se reconozca y sólo se puedan pelear con sus propias penurias. No podrán hablar pero si recordar y pensar sobre sus vidas.

Aquel ser sólo puede recordar su miseria y desgracia, sólo tiene melancolía en su corazón, esto será la causa por la que no podrá ver nada a su alrededor, sólo obscuridad verá.

Muerto, insensible pues a olvidado su nombre, cree ser el hombre más afortunado, pero tiene que continuar, ya que su ser amado no lo quiere reconocer, pero él tiene que observar como ella está con el hombre de batalla, pero este no sabe quien es ya que perdió la memoria en el viaje hacia el mundo sin luz, lo único que recuerda es a ella ya que durante el vuelo de la imaginación él traiciona al vagabundo para así quedarse con la blanca dama, aunque su suerte fue la misma ya que al momento de la traición los dos mueren y durante el viaje se pierden. El primer hombre no olvida la traición cometida por su compañero, pero en este mundo donde nadie tiene rostro no lo reconoce hasta que los dos están en la entrada y ahí sólo da la vuelta y se olvida de aquellos personajes, aunque a ella la quisiera ya que él sabe que nunca regresara porque ya perdió una guerra tanto en el mundo real imaginario como en el mundo sin luz. Al darse la vuelta solamente se deja caer a las profundidades del lugar sin retorno, donde olvidara todo y convirtiéndose en un ente perdido, sin conciencia, sin memoria, sin vida.

Mientras aquellos seres tratan de regresar al mundo real imaginario para sólo encontrarse que siempre fueron ellos los que se traicionaron por no decirse realmente todo sobre ellos. Al estar en el mundo real imaginario ella descubre que esta con quien no había bajado en un principio, pero sabe que él es quien tenía que regresar para estar en continuo vuelo hacia el sueño provocado por una ciencia inútil.

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