El gato posee la fuerza que al mismo Atlas le falta. Viéndolo bien, el gato es un gran sabio pues sabe bien donde pisar, como levantar y donde agarrar…y por si fuera poco, es tolerante con todas las razas. Es un amante no celoso que complace a todo aquel que lo posee. Levanta a las gordas y las invita a un promiscuo festín de alturas insospechadas. ¡Ahh, pinche gato! El amante que toda mujer quisiera tener bajo la cama.

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