Oh! Fortuna os declaro la guerra, ya que durante los últimos meses que he vivido, sólo la pena del ser humano se ha visto; ya que en vuestras manos se postro una de ellas y con gran saña osaste darle la espalda, no sin antes haberle escupido a la cara. Porque sólo así, vuestro orgullo es alimentado de la gracia y pena de todo mortal que en plegaria acude a vos

Por estas y otras causas levanto la bandera de batalla en contra vuestra y de aquella rueda con la que juzgas y te diviertes, mientras gira en la vida de todo mortal. Alzamos las armas para la batalla final, así como peleaste con Aquiles , donde él gano, ya que, continua como figura en todo el globo, y a ti, se te ha olvidado en lo más obscuro de algún castillo feudal; hasta que alguien acude a ti en sus rezos. Y en ese castillo donde habitas, por alguna poderosa pluma, tu muerte será escrita.

Llevando tu nombre al inicio de la historia, sólo para crear la ilusión de que en algún momento te perteneció, y saber con gran satisfacción vuestra, ver vos final, dada por, un ser mortal que alguna vez postrase ante vuestra gracia, creyendo que vuestra amistad fuese duradera y benigna hacia ambos lados de la rueda. ¿Acaso creéis que la vida es eterna? Ni para una deidad puede ser así. Vuestra anima podéis ser arrebatada por los entes (mortales e inmortales), que durante los lustros han estado rondando por la tierra, creando y dando fin, así como el final será dado a nuestra anima y todo cuerpo que habitáis a lo largo de la Hystoria. Vuestros juegos en aquestas corónicas de la Hystoria quedarán registradas, tanto la muerte dada por aquel escritor, para que nadie mas vuelva a crear a vuestro ser traicionero. ¡Hasta Nunca! Ya que no sos requerida en esta ni en otra vida. Muerte eterna lleváis sin cruzar el Aqueronte, como su igual Estígia. En vuestro castigo seréis desechada, por la mano de los mortales, como vos desecháis la vida del hombre. ¡Escoria! ¡Escoria! Ese será vuestro nombre hasta la eternidad, donde permaneceréis.

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