Joder! cuántos coños hemos visto pasar frente a nosotros y cuántos de esos te has querido comer? bueno hagamos una lista completa antes de que terminemos ahogados en el pequeño mar que es gozoso.

De los mejores que me he comido en la corta vida tenemos al de aquella mujer morena, delgada y sexosa dama con la que tuve el placer de degustar no una sino en múltiples ocaciones durante un periodo corto de tiempo; que delicia era disfrutarlo mientras jugaba con su clitoris. Durante el tiempo en que practicabamos el coito siempre se sentía una sensación cálida y húmeda; sentir como se retorcía mientras mi cabeza (la de la razón y no la de carne) se encontraba metida entre esas piernas tan suaves sintiendo un coño velludo, real, y jugoso como debe ser el de una dama y no de una joven inexperta empujando mi cara hacia ella, para que no la soltara hasta llegar a un punto donde sólo se siente un líquido pasar por tus labios y que no es tu saliva, Que grande y excelso es contar con un coño así además al pasar el tiempo va perdiendo la cohibición y trata de satisfacer a los dos lados de la relación.

Son los justos para aventarte un encerrón por todo el fin de semana, entre semana, entre horas y en cualquier momento; sentir la humedad que emana de los cuerpos mientras te comen y sabes perfectamente que irás al infierno por la cantidad de perversión que logras sacar de la dama mientras están tras la puerta cerrada y esos gemidos (fingidos o no, que te valga un carajo) sabes que tú eres quien la tiene de rodillas y no el ex novio o algún otro jilipolla de mierda que utiliza sus ratos masturbatorios pensando en ella; tú la tienes de rodillas ante ti. Tocarle el coño jugoso y hambriento de sexo sin parar porque eso es lo que te provoca hacerle hasta que uno de los dos lados pida esquina.

Aquellos movimientos de cadera sacudiendote mientras desconectas el cerebro para gozarlo y dejarte llevar por las trémulas carnes de la pasión. Pero entre tanta postura carnal se llegan a involucrar las locuras personales y esos deseos por la monogamia cuando uno sólo quiere echar polvos como si fuera navidad.

Que gran mamada es eso, por qué no se toman la vida como esa cerveza en la barra del bar, fluída y fría como de ser el ritmo vital  mientras disfruta unos labios húmedos por el pasar; pero no, tiene que ser como el jodido tráfico de mierda en el que nos encajamos como vil puta. Y eso sólo pasa por pensar más con una que dos cabezas.  Pero la cuestión aquí no es ver que cabeza es mejor, sino cómo usas las dos para satisfacer la necesidad de un coño cerrado que sólo quiere amor mientras tú quieres correr el maratón virginal; lo único malo es cuando te empieza a gustar la pista, quieres correr y correr hasta fatigarte y tener la lengua de fuera seca y con un sabor entre carnoso y salado; no olvidemos que la sabrosura de la que tantas palabras llevamos gusta de experimentar algunas cosillas inocentes para algunos, perversos para otros.

Una gran imagen que nunca será olvidada es cuando estuvo de rodillas la primera vez y comenzó la felación que he sentido no sólo por satisfacer el gusto que todos tenemos hacia ellas, esta era diferente se sentía de un modo extraño y con sentimiento lo hacia porque quería y quería a la persona en cuestión. Una mamada siempre será una mamada, habrá bocas que harán un trabajo magnífico otras que latimarán y unas que creen que tienen un pirulí frente a su rostro y les da la remembranza infantil de comer un dulce hasta mancharse manos, boca y todo lo posible, pero realmente la que cuenta no es la mamada sino el oral; este no es hacerlo porque sí, debe sentirlo y hacerlo con la conciencia de que ella tiene todo el control físico y emocional de las dos personas y si llega a eso uno puede cerrar por completo la idea y convertirse en el más grande jilipolla o en el tipo que se sacó la lotería. Un coño que te hace un oral es porque realmente te ama y no sólo te ve como un pene con el que jugará a la casita.

Retomemos el tema que es la vagina y no los sentimientos que evocan sino los placeres y perversiones que todos queremos y tenemos guardadas listas para explotar como barro de puberto. Esas explociones que buscamos tener dentro de aquél lugar flexible son impresionantes, sentir como se corren los dos cuando logran sincronizar los movimientos.

Me encantaría alargar más el tema, pero los espacios en blog deben ser cortos ya que ustedes como lectores se aburren o cansan de leer en una pantalla pero antes de termnar quiero dejarles dos consejos acerca de estos coños:

El primer consejo es que cuando lo tengan disfruten lo que tienen allí comanlo como si no existiera otro, logren sacarle todos los gemidos, suspiros y cortes a la respiración de la dueña porque siempre serán recompensados por los logros obtenidos ahí y si sólo quieren diversión disfruten el parque temático. Y al final no se enamoren de ese coño porque puede ser el más traicionero de todos que buscará succionarles todo lo que pueda de su ser para que su última estocada sea un hasta nunca.

Luis R. González Covarrubias.

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