Como odio esos coños que prometen ser los mejores de tu vida y terminan siendo uno menos en tu lista.

Sí aquellos que tanto te presumen y cachondean, pueden ponerte erecto con tan sólo platicarte que es lo que te harán, que les encanta follar y que tienen cierto grado de ninfomanía y saben qué es lo peor, se los compramos; es tanta la idea que nos han implantado en la cabeza (y ahora sí me refiero a las dos) que quieres penetrarla con todo tu ser hasta hartarte, pero que gran sorpresa te has de llevar cuando la tienes en posición de ataque y sacan las maravillosas palabras de “no puedo estoy en tratamiento” y ahí es donde viene una frase que todos desean escuchar (y no mientan gilipollas) “pero podrías meterlo por otro lado aunque ahora tampoco por el mismo tratamiento.” Por qué carajos deben existir, qué es lo que desean demostrar, acaso que por tener un agujero tan rico y vigoroso pueden ponertelo como mástil de carabela y al final “dice mi mamá que siempre no”.

Creyeron que sólo iba a contar historias de coños ricos y hermosos, aquí estamos para probar todos los que podamos además como les dije dos párrafos arriba estos son especialistas para venderse, pero ya en el momento de acción son peor que tu mano cuando aprendías que ella siempre te será fiel. bueno después de todo esto han de creer que compensó la situación con una mamada, ¿cierto? ¡Pues no! resulta que tiene un dejo de puritana y sólo se la chupa a su novio, porque con los demás no sabe dónde ha estado esa cosa carnosa con la que uno quiere comprobar si es cierto que hay mujeres que tienen su clítoris en la profundidad de la garganta. Pero bueno como es costumbre del ser humano tropezamos una vez por ingenuos, dos por tercos y si lo haces una tercera es que eres un reverendo superútano y como andamos hablando de tropezones aquí viene el segundo con ése coño.

Esta vez hubo compensación por el acto anterior, pero se vuelve a lo mismo es un coño que habla, habla y habla hasta despertarlo (ya sé, todos dirán que cuando una mujer u hombre habla tanto sólo te duerme), pero recuerden si un coño tan esperado y contado te habla te levantas de un solo golpe y vas como oficinista a la mesa de algún Angus. Gran sorpresa te llevas que ni siquiera es un hoyuelo promedio con el que te puedes divertir, no experimenta, sólo quiere de una forma o tres si te va bien, no mama y tampoco deja que mamen argumentando que eso no es placentero para ninguno de los dos, lo único interesante es su exhibicionismo pero no es suficiente ayuda para mantener al cabo metido en la trinchera prefiere retirase del campo de batalla y esperar a que por algún milagro divino (o químico) se pueda salvar aquella desventura. Claro está que nunca llegan esas opciones y sólo queda esperar a quedar dormidos y en el momento que abras los ojos ya no esté más a tu lado aquél coño que podría ser visto como una obra de teatro; en papel y platicado es de lo mejor que podrás tener aunque ya estando en la actuación es el peor de toda tu vida.

Luis R. González Covarrubias

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