Una grata experiencia ha sido tener un coño salvaje sobre mi, sí uno que le gusta tomar el control de sus orgasmos además de ser quien invita a comer sin la necesidad de estar con tantos rodeos de me gustas, no me gustas. Aquellos encuentros son excelsos, uno sabe a que va sólo es necesario darle el tiempo justo para empezar el estira y afloje (y no se hagan a todos les gusta).

La experiencia de estar ahí y sentirse poderoso por tener un anónimo y jugoso cuerpo de mujer encima de uno y entre los cambios de postura y movimientos llegas al punto donde te quedas moviendo la cadera para dar una tras otra, descubres el espejo a un costado de la cama y ves el reflejo del coño mientras arremetes contra él y escuchas los gritos (en el momento dices que son de satisfacción, con los años descubres que son la exageración para hacer sentir a uno grande (más de lo que unos se cree) si resultas ser mal comedor de coño, porque nadie nace sabiendo como meterla para satisfacer.

Bueno me desvié un poco en el camino aquí se escribe sobre los coños, no sobre si te mienten mientras están amarrados en el coito y como es así retomemos el encantador y rudo momento de placer mutuo recibido aquella tarde, un poco de alcohol para deshinibir las carnes unos cuántos besos en el sofá de la sala frente al televisor antes de ir dando los pasos hacia el cuarto donde una vez cerrada la puerta se pierde el pudor y comienza la decencia de la sexualidad mutua. Estos son los coños apresurados que gustan de mandar tener su tiempo disfrutando, pero al final quieren que los abrazes como si fueran el amor puro y definitivo de tu vida. Acaso no se dan cuenta que sólo te la follaste por caliente y que al final te gustó no por ser la mejor del mundo sino por lo práctico que es hacerlo ya que es un coño domador, decide cómo quiere estar, si arriba o abajo, en cuatro o de rodillas; claro que también tiene sus desventajas pero que rico folla, porque lo hace con pasíón sin miedo a hacerse sentir y tronarte la pelvis.

Allí pasas una buena tarde de sexo entre amigos sin complicanciones; las maravillas de la calentura cuando son amigos sin inhibiciones y sólo por la curiosidad de conocer las habilidades adquiridas en las artes placenteras. Algo bueno de este coño es su fanatísmo al ejercicio por ende todo está en su lugar y firme con la fortaleza para soportar las arremetidas que los impulsos juveniles provocan, la insaciable sed de jugos y sudor mezclado además de que hay energía juvenil para reponerse y seguir y seguir hasta quedar bien limadas las puntas pélvicas. Bendecidas son esas amigas con las que puedes disfrutar y llegar a tener cariño sin miedo a enamorarse por la diferencia de ideas, pero gracias a eso siempre se tendrá la tensión sexual hasta una próxima llamada inocente.

 

 

Luis R. González Covarrubias.

Anuncios