Durante algunos días anduve revisando blogs de todo tipo; desde algunos donde hablan acerca de los aciertos o errores en las películas donde tocan temas de física o cualquier ciencia, pasando por los de creación literaria uno que otro de creación visual sin olvidar lo humorísticos con una que otra vista a uno que otro de supuestos personajes críticos de la música y el ambiente “under” por así llamarlo y al final aparecieron los de moda.

Todos tienen ciertos estilos entre lo formal y llamativo para que sea apreciado en un nuevo ambiente donde todo es a la velocidad de una actualización; pero a muchos se les ha olvidado que no tienes que mandar basura cada 5 segundos (ya estamos llenos). Algunos son magníficos otros sirven para pasar el tiempo y reír a lengua suelta; pero hay algunos que hacen vomitar con la falta de información su pésima escritura sin contar los comentarios que aparecen como discusión del tópico mencionado en la parte superior. Entre tantos blogs revisados encontré una constante: los mejores blogs (dado por su cantidad de visitas) no tienen la menor idea de lo que es un compromiso con las personas que lo revisan, no dan acceso a información útil o si está el caso de alguno que lo haga tiene que hacerlo de la peor forma posible para que nadie logre entender qué es lo que intentó ofrecer.

De toda la basura que encontré hay una en especial de la que quiero escribir un poco y no es porque esté en contra del tema ni de las personas que les gusta estar rodeadas de todo lo referente, es más hasta puede ser divertido andar deambulando por  los pasillos de aquel mundo. Sólo deseo mostrar esa percepción de belleza tan contradictoria pero a la vez tan útil; una frase rompe-bolas es “si estuviera así de flaca todo se me vería bien” el canon de belleza es extremo se buscan lo límites para así asegurar una llamada ocasional. Es como una de esas mujeres agradecidas que encuentras por las andanzas citadinas; y no son aquellas por las que pagas, es más ni te agradecen sólo exigen su pago por hacerte “feliz” aquí nos referimos a las mujeres carnosas y curvosas que nadie les hace caso pero cuando llega a suceder es algo tan grande como ése cuerpo.

Una gordibuena por excelencia es la que nunca te va a defraudar porque sabe que sólo tiene una oportunidad, ya lograron que les hables por alguna extraña razón ya están de camino a su casa, la tuya o un motel de segunda y que esté de paso; ella será la que se aviente y rompa toda la tensión sexual que hay en la habitación hará cosas que te pueden sorprender o sólo decir que son mejores que algunas otras con las que has fornicado con mayor deseo. Sí, aquella que muchos negamos y hasta abrimos porque tenemos siempre la intención de ir por más hueso y menos carne; todos somos perros buscamos donde roer y afilar nuestro colmillo pero en el olvido dejamos la necesidad de carne para estimularnos porque no sólo de cueros vive el pene.

Son de las mejores bocas que uno puede encontrar ya que es su mejor arma ante la batalla cam(p)al, esos va y ven del rostro hacia tu cadera son excepcionales y uno puede llegar a la pregunta de ¿Cómo es posible que de allí salga tanta energía y frote felativo? Y sí son expertas en las mamadas ya sea por gusto o por plan para atraparte entre sus fauces voraces. Después de eso uno sólo piensa en tenerlas de rodillas y que estén come y come pinole para que no puedan chiflar y sólo haya gritos sordos de placer.

Son insaciables y uno que anda buscando el desahogo y si alguna de ellas es ninfómana que buena combinación se arma para pasar un rato de placeres cárnicos.

 

Luis R.González Covarrubias.

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