-si se mueren mis jefes ¿Sería sospechoso?

-hahaa no creo ¿Vas amatarlos?

-no creo

-haha ¿Por qué lo preguntas entonces?

-por cualquier cosa

-haha

Recuerdo que de niño me enseñaron un concepto sobre qué es la familia, uno crece se ve unas cuantas modificaciones, pero siempre te joden y joden con que la familia será tu apoyo y bla bla bla; sólo hay un detalle, se les olvida decirte que todo lo que te estaban diciendo es una gran mentira; no puedes confiar en ellos porque son los primeros en darte la espalda cuando tienes algún problema. Claro no olvides que si ellos piden un favor y tú respondes que no, uhhhh empieza la destrucción masiva porque no eres capaz de tener el mínimo de apoyo a tu familia.

Pero qué pasa si ahora las familias nucleares ya no existen, sólo hay que dividirlas por el número de integrantes que la componen y ahí tienen el resultado (si es que no hacen alianza algunos miembros a la vieja usanza), pensándolo mejor no se pierde el núcleo familiar sólo se crean más, así es como empieza la invasión y una nueva guerra.

Deseamos tanto una familia que en la que tenemos buscamos la ideal pero no existe tal cuando todos están tirando piedra tras piedra esperando ver quien es el primero que se hunde y no ser uno el hundido. Eso me recuerda que todo el mundo es mierda, buscan el bien propio sobre los demás sin pensar en las consecuencias ni de que a cada acción corresponde una reacción de la misma magnitud pero en sentido contrario y de esta forma van y vienen por la casa y otros lugares. Recordemos que todos están en guerra dentro de una familia así y que el  mejor estratega será el que gane, la cosa es saber quién será ése y cuál su método.

Por métodos podemos encontrar varios y como diferentes personas dentro del núcleo usan el mismo y con resultados contradictorios que hay veces que parecen sacados de alguna novela negra o de algún mal chiste escrito por Dios. Por qué siempre debemos mencionar a Dios en estos temas, acaso no es suficiente con todo el caos que ocasiona con el Armagedón para que lo andemos invocando en problemas de convivencia básica. Bueno regresemos a los resultados que se dan durante las guerras domésticas y los ejemplos más conocidos como el chantaje de un hijo o el predilecto y mejor utilizado, el chantaje del “no me quieres aún cuando yo te di la vida” de una buena madre en pugna y los mejores del lado paterno son los ataques donde es víctima de todos los demás porque según él no importa que haga diga o no diga siempre saldrá perdiendo, pero el mejor de su parte es cuando se pone en la postura y actitud del gran proveedor y uno no sabe si tomarlo en serio, como chantaje, burla, o búsqueda del respeto que en algún momento existió y se fue perdiendo poco a poco pero aún así sirve como arma en aquellas discusiones familiares.

Uno aprende a sobrellevar las pláticas familiares durante y después de la comida, aunque habrá veces en que exploten los dos lados y no se llegue a nada, lo mejor en esos casos es aprender a medir los actos y saber que batallas valen la pena y cuales no. Hay que conocer al enemigo y que mejor manera que viviendo con él (en algunos casos son múltiples enemigos) para aprender sus manías, sus errores, sus muletillas, todo lo que se pueda conocer y así mantener una guerra infinita porque es lo que todos quieren: pelear todo el tiempo sino no se sienten en familia, buscar los límites y cruzarlos, tratar de ser el mejor ante ellos y así ganar un puesto en el organigrama familiar.

Ahora sólo viene la última pregunta ¿Cuánto tiempo puedes pasar en aquella mesa?

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