Uno de los peores trabajos que puedes tener es soportando borrachos ya que de por si uno es molesto, ahora tener que ver a los demás en estados alterados por los etílicos llega a ser tan nefasto como ir a un pueblo extremadamente religioso con tu abuela católica y te obligue no uno ni dos sino todos los malditos días que están allí a escuchar misa a las seis o siete de la mañana y eso no es todo, después hay que hacer la visita de las casas de todo el pueblo porque resulta que todos son familia, entonces se les debe la cortesía de visitarlos y pasar un rato mientras platican sobre cualquier tema “familiar”. Es lo mismo con los borrachos nefastos, creen que porque les sirves tragos debes soportar toda sus sarta de idioteces y dolencias, sin olvidar que algunos llegan con actitudes prepotentes de tal modo que te gustaría darles sendos golpes en la tatema.

Hay diferentes tipos de borracho pero al final son lo mismo; seres animados metamorfoseados en animalejos ahogados en el etílico y onírico mundo de las botellas. Pero que nefastos son cuando están en lugares públicos nunca he entendido por que deben explayarse de ése modo, acaso fueron niños sin amor o maltratados o fueron aquellos que les toco el maltrato de un abusador en la primaria y ahora quieren desquitar todo mientras se echan las botellas encima y no sólo ellos reciben el alcohol sino que todos los que se encuentran a su alrededor deben sufrir las mismas consecuencias que van desde el olor hasta la vomitada dentro del auto o caminando pasando por los empujones una que otra llorada y lo mejor de todo los inicios de peleas si les va bien porque en ocasiones  por tratar de evitar que al idiota borracho le den una dosis de puños y pies los demás terminan siendo los que reciben como recuerdo de la noche un puño en la cara.

Regresando a lo del trabajo de soportar a estos hace falta un poco de cinismo al trato habrá veces en que uno quiere mandar todo al carajo enfrente de esos tipejos, pero no es tan fácil como parece porque ahí es donde entra la prepotencia de todos estos  animalejos que se dan aires de grandeza porque ellos van y pagan para que uno les sirva y nunca han entendido que por eso no pagan sino que lo hacen por los tragos, el servicio es aparte. La prepotencia lograda por los borrachos es la peor que hay porque no puedes ni siquiera llegar a un punto de discusión donde se llegue a un punto neutro y todos se vayan felices y contentos porque ellos siempre quieren tener la razón, no se dan cuenta que ya tienen alterados sus sentidos y lo mejor es que creen que con esa actitud están ligando a cuanta fémina pasa frente a ellos y si es una quien lo atiende sube la altanería y ése intento por demostrarse como macho alpha (que para estos casos un primate se comporta mejor), quiere hacerla ver que él es el maestro de las artes seductoras mientras muestra su poder monetario, que en la mayoría de los casos sólo es el blof  de un borracho más en una noche cualquiera y sí es cualquier noche porque ninguna es especial, todo es monótono; la misma gente, las mismas bromas, todo es  igual no hay ningún cambio es como pasar año nuevo cada quince minutos, pierde el glamour después de un par de noches al igual que los borrachos pierden el piso después de un par de botellas.

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