Sé que tengo mucho para leer, además de trabajar en la entrevista que se le hizo a una queridísima; terminar las notas para otro y que la verdad veo que existe una calidad innegable de talento, como dije en las publicaciones anteriores, necesitamos el parteaguas en la literatura, lo soez que escupe y la forma de lograrlo es explorando en lo recóndito, en la mierda que ha dejado nuestra sociedad; en nuestro rubro aquel juego de reverencias “Maestro, ¿Cómo está usted? -Muy bien Maestro y ¿Usted?” la verdad son molestas, se ha perdido lo que varias generaciones han peleado; como los gritos estridentistas de ¡Mucha luz! ¡Ilimina! que le coreaban a un Paz enérgico.

Regresando al trabajo que les decía, buscar al talento literario es reconfortante porque sabes que está escribiendo, pero, no se parece a salir con una cámara y tomar fotografías hasta encontrar la correcta, no, aquí es diferente porque todos los que se acercan en la calle quieren ser los poetas del momento, los improvisadores de literatura “conceptual” o simplemente quieren ser escuchados. Tienen todo el derecho de ser escuchados y leídos, la cosa es que la gente los quiera, seamos honestos, no nos interesa lo que el personaje en el metro da no lo vamos a leer y tampoco lo recomendaremos; y ahora, es cuando debo leer todo, sé que no los voy a encontrar danzando entre la gente mientras cantan su inspiración pero no pierdo la fe en que llegará el momento donde los caracteres negros serán los mejores escupidores de emociones. No tenemos el lujo de creer que la creación se acabó, tenemos la necesidad de buscarla en la red y en físico porque queremos algo que leer en el camino y matar el tiempo mientras vamos al trabajo.

 

Luis R. González Covarrubias.

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