Necesito terminar, estoy estancado, digo que falta tiempo pero no es eso lo que necesito; trato de organizar una vida que cualquier banquero podría diagnosticarla como una cuenta en números rojos. Claro esa es la idea del banquero, aquél hombre en verdad tiene el conocimiento para decir eso mientras que el propio gremio a demostrado que son los causantes de los problemas de deudas en la actualidad, sin mencionar que no voy al banco.

Cada vez bostezo más largo, por fin el efecto del café de ayer está disminuyendo, supuse que se acabaría antes pero recordé que el desayuno fue más café; esa noche fue realmente desgastante y atroz, me encontraba en un estado indiferente, ninguno de los cafés me servía, no encontraba el nivel entre el humo del tabaco, la cafetera y el teclado frente a mi además había que terminar todo el trabajo puedo presionar más pero sería ahorcarme solo; la creación de una revista es fácil cuando tienes a tanta gente trabajando en ella sin importar lo maravilloso o nefasto que puede ser alguno de estos personajes. Puedo y quiero presionar más, ya tiene que salir, es necesario sólo falta un cartón y el cambio de texto (suponiendo que llegue a tiempo) y sabemos que nos vamos a sentir maravillados cuando la estemos leyendo en la pantalla sonriendo y festejando por el final de un trabajo exquisito como la diferencia de gente que en ella labora.

Estos días de insomnio me recordaron aquella reunión donde la gente que se suponía eran los allegados al difunto estaban dispuestos a seguir con la idea que tuvo el autonombradro Conde que se encuentra enterrado; todos animosos de trabajar, teniendo grandes planes  con los cuales el proyecto brillaría y dispuestos a dejar el alma en ello, llegó, el momento de organizar y hablar de los defectos del proyecto en ése momento, todos dieron un paso atrás en cuanto escucharon que no había dinero porque el Conde lo había utilizado en drogas, fiesta y cualquier otra cosa que se les ocurra, claro, no olvidemos que todos los presentes habíamos estado en alguna que otra ocasión. Ahora veo que la joda de ser editor es con el pasado.

Luis R. González Covarrubias.

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