Desde hace varios años ha surgido la pregunta ¿Cuál es el futuro del libro? Y todos hemos entrado al debate de si seguirá existiendo o desaparecerá mientras la tecnología crece y reproduce como conejitos. Seamos honestos, todos queremos conservar el libro, es algo que nos llama la atención, queremos tenerlo en las manos y poder maltratarlo.

Recuerdo que mientras cursaba en alguna de las tantas escuelas que estuve, algún maestro dijo que un libro que no está maltratado, doblado y hasta rayado es un libro que no ha sido leído y querido, como primer imagen es algo romántico, pero, después cruza la idea por mi cabeza de que no todo el que tiene un libro en la mano piensa así, qué hay de los niños o púberes que tienen uno en la mano; acaso saben lo valioso que es, o todo lo que se puede hacer con él. Es muy bella idea lo de tener un libro así; no lo niego, todos tenemos uno o varios así. Con el pasar de los años se aprende que hay libros que merecen ser anotados y son los que más se leen, incluso acompañan a uno en todo viaje posible. Otros merecen el respeto de sólo ser consultados o trabajados (para eso ponemos post its); al final todo debe ser anotado porque todo es una experiencia que deseamos.

Queremos que el libro persista en el futuro porque ahí tenemos las llaves de nuestro mundo, queremos darle las llaves a la nueva generación y caer en la vertiginosa espiral de nuestros ancestros. Todo evoluciona y es necesario continuar con el mismo ritmo que a hemos marcado para nuestro progreso; vivimos en la época de la tecnología y queremos mantener al dinosaurio de papel vivo. Eso es lo que nos dicen por querer tener entre nuestras manos un libro viejo, maltratado y deshojado; porque ahí radica nuestro conocimiento.

En la ciencia ficción podemos ver el futuro del libro, será un objeto de prestigio y altanería, lo que ahora es la tecnología y el uso de lo vintage en todo lo que se pueda, igual llegará el libro a ese estatuto de objeto, un coleccionable para impresionar a las visitas, no importa si ha sido leído o no; hay que impresionar a los demás con el buen gusto de tener estantes atiborrados con ellos (se volverán a mandar a construir libros falsos para las repisas porque un libro publicado será muy costoso.

Tratamos el objeto por el objeto, no por el potencial que tiene y es el mayor error que podemos tener respecto al libro, su futuro y la actualidad. Los libros han existido y siempre ha tenido una evolución conforme la época en la que vive; el libro per se existe en físico y virtual, lo que va modificando es la forma de leer y el uso que se le da; ahora podemos leer en hojas y si necesitamos alguna referencia debemos ir a otro libro, diccionario o enciclopedia, pero, con las nuevas tecnologías estamos a un click de la información ya sea por medio del buscador o que el mismo lector tenga la función de diccionario.

El libro se mantiene en nuestra cotidianidad; sólo añoramos el olor a hojas, el poseer en nuestras manos el objeto, pero, el objeto no son las hojas, es lo que se encuentra en ellas, la información, lo fantástico y cualquier idea que deseamos expresar por medio de la palabra. No debemos especular por el futuro del libro, él está asegurado en el imaginario y por lo tanto se encuentra en lo actual como en las siguientes generaciones. Lo que debemos observar es la evolución que sufre mientras seguimos avanzando en la carrera tecnológica. El lector busca acumular información, desea tener acceso inmediato a ella.

Para terminar sólo queda decir que no podemos especular sobre su futuro, pero sí podemos decir que el libro siempre se a acoplado a los avances o mejor dicho los avances se crean a partir del libro. La tinta, pergaminos, tablas, escritura, escribanos, imprentas, ediciones digitales. Todo va encaminado a la vida del libro. Queremos a nuestros escritores predilectos todo el tiempo con nosotros, queremos poder leerlos en cualquier momento y temo decirles que así será porque mantendremos el libro como objeto de valor y gracias a la tecnología podremos tenerlo en el bolsillo; ahora todas las ediciones de bolsillo podrán ser literales. En un aparato tendremos toda una biblioteca, y como lectores seguiremos apostando al libro por su contenido y no sólo por la forma en que nos lo presenten.

Luis R.González Covarrubias.

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