Se ha tenido la idea de que la literatura sólo es un entretenimiento que no todos desean ni quieren acceder

Recuerdo que hace unos años en una cena familiar mientras platicaba con la única prima de ese lado en el árbol genealógico (que idea más absurda), me contaba que estaba leyendo una de esas novelas que se catalogan como best sellers y las cuales en un ámbito académico y pretencioso que genera estudiar literatura se consideran ‘literatura chatarra’. Al ser su primo que estudiaba Literatura y Ciencias del Lenguaje era coherente que platicáramos de aquello (le tomó varios años estudiar lo que realmente quería por culpa de la imposición patriarcal); le di mi opinión sobre los libros que encasillamos como pasajeros, sin fundamento y para grosso poblaciones de lectores.
Ella argumentaba el porqué le gustó y yo el porqué no valía la pena sin la pretensión de la academia, sólo por el placer de platicar con mi prima. Mientras sucede eso alcanzo a oír a mi tía diciendo a su cónyuge (aquél Dr. Muelitas) que ya me encontraba presumiendo con su hija, no valía la saliva discutir eso, por lo cual, seguí con mi prima. En el momento que suelto la famosa frase “si después de tres páginas no me ha llamado la atención es mejor cerrar el libro” el doc muelitas saltó con su comentario de intelectual autonombrado a debatir, aún recuerdo su pregunta altanera como siempre ha sido en todo lo que hace; sino fuera por el cinismo y bravía que he tenido con personas de su calaña, él sería un familiar nefasto, ahora sólo es non grato.
Al escuchar su postura entendí que la literatura no es entretenimiento solamente, existe más allá de unos cuantos autores y posturas canónicas; es un sentir que no se enseña, nadie mientras aprende uno a leer le explica que las palabras son más que caracteres negros en fondo blanco, son la percepción de una persona sobre la vida o la fantasía que quiera.

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Hay tantos géneros que podemos aventarlos al aire, poner las manos y agarrar unos cuantos para escoger con cuál nos queremos quedar en ése momento. Por el momento he decidido quedarme con la ciencia ficción; es ver el mundo actual desde la perspectiva de que el futuro nunca nos alcanzará, aunque ahora se han acortado los tiempos, cada vez vamos siendo más máquinas y las máquinas se están convirtiendo en humanos; todos dicen que la única diferencia entre un humano y los droides es que ellos no tienen alma, los humanos tampoco, la han ido perdiendo para entrar en el acto colectivo como los personajes de Philip K. Dick, aquellas cajas de empatía, es lo que quieren que hagamos que perdamos el valor de nuestra propia conciencia; ahora debemos ser empáticos a todos los sucesos que nos rodean, que si el perro se cayó, que sí el político no robó y lo incriminaron, que si una mujer aborto y un hombre perdió su pene. Todos queremos el cambio pero no es necesario ser empático, sólo es ser un humano consciente de que existen otras formas de vida y pensamiento; no lo niego, me burlo de las creencias religiosas y políticas de mucha gente porque veo su fanatismo infundado y no por eso debo sentir lo que ellos, quiero sentir lo propio mi alegría, mi egocentrismo, todo aquello que me hace humano y no un autómata. Sueño conmigo y lo que me rodea.

Luis R. González Covarrubias.

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