Fecha del día: 11/06/12

Hoy nos encontramos en lo recóndito de la civilización, en un lugar donde existe la leyenda (me gustaría decir que urbana, pero, aquí el urbanismo es ficción dickiana) de que la policía cuida y el gobierno protege a los ciudadanos; sé que me dirán que eso es en cualquier lado, aunque aquí me encontré que ni siquiera a los sectores que apoyaron al nuevo gobernador son protegidos o escuchados, les han dado la espalda y es cuando recuerdo que no se debe confiar en los políticos.
Bueno, no hay que ser tan drásticos, ellos sólo son humanos corruptos con posibilidad de acceder a más poder, y cuando estén ahí es porque ya nos jodieron; intento encontrar algo respetable en la radio y no lo encuentro, sé que pueden decir que es la edad, pero, ya no hay buenos conductores y los que había han callado y prefieren mantener a todos en el limbo; de la música me quedo sin comentarios. Me desvíe del tema, lo de la radio era para amenizar mi estadía en la frontera de la civilización y resulta que sólo logró que se acentuará más la idea de lejanía del hogar, aunque ahora no sé qué es el hogar, si realmente he estado en uno o he estado deambulando por varios sin rumbo fijo; ¿será que todavía se encuentra en mis genes lo nómada?
Quiero ser el editor vagabundo, buscando el talento por todos los lugares que se pueda viajar; que mi sello editorial crezca y sea de los más importantes en el mundo, no sólo que sea para la lengua española, sino que domine en todas las lenguas que existen. El único problema aquí es el capital, es limitado y no alcanza a cubrir todas las expectativas (por ahora), aunque tenemos la ventaja de que en algunos años ya todo será digital, el papel se convertirá en objeto de museo, las nuevas generaciones nos verán como incivilizados por el uso del mismo y el daño de que generamos al planeta por tanta producción del papel.
Quiero decir todo lo malo que pasa en esta zona, pero no vale la pena, a la gente le gusta estar así, por lo tanto que se jodan con su propio dedo, ellos no hacen falta y menos ponerlos en algunas líneas.

Luis R. González Covarrubias.

Anuncios