La gente pide cambios y ruegan porque sean, pero, ¿qué es lo que pasa cuando a ellos les cambian un espacio? Ahora hay que defender todo porque es lo políticamente correcto, incluso los no lugares. Recuerdo que leí el comentario de algún conocido en mi timeline de alguna red social que le molestaba la remodelación que le hicieron a la estación Isabel la católica del metro; sólo es la costumbre de quejarse de todo, defender todo o no se sabe distinguir entre trivialidades y la vida real.

Hay que discutir y defender hasta las paredes falsas y de anuncios en el metro; la queja es que ahora parece un tugurio gay, piden diversidad pero se escandalizan cuando la tienen, quieren la uniformidad que su pensamiento extremista cobija. Ellos le llaman tolerancia, yo le llamo zona de confort.
Grosso de la población que pide la diversidad, en el fondo son extremistas y berrinchudos, quieren que las cosas sean como ellos dicen y se frustran si no es así, no han aprendido a lidiar que no son las únicas bolsas de carne que ‘tienen’ razocínio, existen otras bolsas, y todas tan diversas como comentarios racistas.

Luis R. González Covarrubias

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