El miércoles mientras estaba en el trabajo y después de varios días resolviendo idioteces, decidí hacer una publicación en mi muro. Es algo normal en estos días; todos usamos las redes sociales para compartir quiénes somos con los demás, conocidos o extraños. Me he vuelto fan de la tecnología, incluso cuando hace unos años sostenía el discurso de que es útil, pero no la necesitamos realmente; ahora, cómo lo escribí unos renglones arriba, soy fan.

Pero, mientras más las utilizo me doy cuenta que, no importa lo que critiques, tampoco lo que defiendas, al final terminamos en la postura que criticamos. Recuerdo a un amigo que le encantaba discutir y sabía prender a la gente para que su fibra más débil se tensara al máximo.  Lo impresionante es que, dentro de un círculo de gente crítica no son capaces de usar lo que más defienden. Algunos comentarios me ocasionaron una risa tremenda, otros me sorprendieron por sus autores, y me divertí mientras transcurría el día; observe que siguen existiendo temas tabú con una fuerza de represión impactante. Seguimos con el miedo de hablar, hacer comentarios, burlarse de ellos  y enfrentarlos cómo son. Es la forma que pierden poder, y al final sólo serán una burla de la burla.

Maravilla de la humanidad

Sólo un comentario fue hecho por un hombre.

La regla se rompió hace mucho tiempo. los cánones están siendo modificados, ¿quieremos retroceso o avance?

Gritamos en las calles ¡Tolerancia! ¡Libertad!, exigimos que nos las den porque es nuestro derecho, y sólo lo queremos hacia nosotros. Grandes discusiones bizantinas se resuelven con el primer grito si se aplica en doble vía. Dejar la doble moral, esa es la mierda más cojonuda que podemos tener; se quiere el cambio, entonces que sea directo, mentemos la madre cuando sea necesario sin olvidar que siempre habrá un otro lado que la reciba y que puede regresarla. Debemos aprender a relajarnos, no todo son ataques.

Luis R.González Covarrubias.

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