Hay que hablar de algo, de lo que sea, hay que destruir el mundo; quiero verlo arder, ya no hay más.

Me encuentro en una recta y al final estará el muro donde me estrelle; lo sé y no me molesta chocar contra él. No es el primer muro que aparece en mi vida y espero no sea el último.

Quiero destruir el mundo pero no quiero hacerlo solo, y al final tendrá que ser así. Empezaré a destruirlo, y en las ruinas descansaré por el resto de mi vida, en el caos.

Estoy sentado en la barra de un bar por el que tantas veces pasé y hasta hoy entro; quizá sea por la cata de mezcales, tal vez por las cervezas artesanales; no importa la razón, sólo que estoy aquí con una cerveza frente a mi, amarga y obscura, igual al caos que quiero ocasionar. Algunos sólo quieren ver arder el mundo, yo quiero verlo así por… Y aquí es cuando mi mente entra en conflicto; después de varios años tratando de ocultar la destrucción de mi mente y tratar ser la persona más tranquila, ahora regresa esa vocecita y me dice que debo retomar el gusto por el caos. ¿Debo hacerle caso o tratar de seguir por la senda del buen humano?

¿Qué habrá sentido Nerón al ver las llamas consumir Roma, qué sintió cuando el calor lo alcanzó mientras todo se transformaba en cenizas? Quiero sentir eso.

Luis R. González Covarrubias

20140212-232428.jpg

Anuncios