Son las once pm en jueves y estoy saliendo de mi casa rumbo a la tapo, mi destino, Tajín. Allí me veré con el maese viajero; queremos ver a tool en la cumbre. Nuestro camión sale a la una de la mañana y en nuestras mochilas sólo traemos unas botellas de mezcal para aguantar el viaje en un autobús de “primera”, o por lo menos es lo que dice en los boletos.

Sentados en el 35 y 36, me tocó del lado del pasillo, el camión va lleno de fans from hell y alguno queno tiene la menor idea de quienes son. Hemos estado platicando un rato en lo que pasamos la primer caseta de salida, en ese momento brindamos con los mezcales de ocasión.

Después de algunos tragos caímos dormidos sin soltar al Kraken, todavía faltan unas hora para explotar viendo a Maynard y compañía. Llegamos a las siete de la mañana y todo en el pueblo está cerrado, alguna tiendita mal surtida es la excepción,al final, es lo mismo abierta o cerrada. Caminamos a la estación de segunda con dos compas que nos encontramos saliendo de la terminal. Y decidimos desayunar en un restaurantito frente a la terminal. Una señora ya entrada en años (quizá 70 u 80) nos atiende con una alegría y jovialidad, muy altas para la hora y el día, 7:30 am viernes 21 de marzo del 2014, y la señora se comporta como si fuera el día más feliz del planeta. Nos ha consentido toda la mañana con tortillas hechas a mano, carne suave, sólo con jalarla es suficiente para disfrutarla en la salsa verde que nos dejó frente a todos.

Recuerdo que, mientras estaba en la universidad un compañero nos platicaba la discusión que tuvo con otro (sólo duró el primer semestre) sobre la idealización de escribir en nuestra generación. —Aquel escritorzuelo decía que un buen escritor debe pasar por penurias para exaltar los sentidos y las palabras que quiere plantar sobre el papel. El problema es que él no tenía ningún sufrimiento, tenía su departamento a los 19 años en una zona tranquila de la ciudad con todos los gastos pagados desde la maravillosa beca familiar, una tarjeta de crédito para emergencias, las colegiaturas de una escuela privada para estudiar humanidades y gastos para el mes <>. ¿Cómo es posible que alguien con todos los privilegios que se pueden tener sea capaz de decir que será un escritor, y uno grande porque sabe lo que es el sufrimiento pero nunca lo ha vivido?

Al salir de desayunar cogimos camino a Tajín, los señalamientos nos mintieron con la distancia, son seis km de subida en curvas y con humedad de 70 u 80%. Mientras caminamos vimos varias casas que no cuadran con el panorama; la guerra va bien, se nota quién va ganando, y nosotros viendo el Chateau junto a la comisaría del pueblo. Que grande es la apertura de mercado. Hemos llegado y no creo que vaya a ser bueno; venimos con todo preparado: mezcal, mariguana, cervezas y ajos, todo para una noche de monstruos. Esta vez lo vale y quiero disfrutarlo

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